#3 Être Sel…Être Lumière

SER SAL…SER LUZ…

El regreso de Donald Trump al poder ha cambiado drásticamente la geopolítica mundial. La dirección que está tomando la administración estadounidense suscita controversia e inquietud. Para los más optimistas, la locura tiene límites. Siempre nos despertamos de una pesadilla y nada es eterno. La monarquía no encaja con un país que se enorgullece de ser el heraldo de la democracia. Los más pesimistas vislumbran daños irreparables que afectarán la vida y el futuro de miles de millones de seres humanos.

En este bullicio, oímos resonar en nosotros la llamada de Cristo que nos dice: «Vosotros sois sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo. (Mt 5, 13-16)"

Tenemos que dar sabor a la vida. Tenemos que mostrar el camino a otros, iluminar su camino. Frente al repliegue sobre sí mismo y los anhelos supremacistas, debemos redibujar los contornos de la fraternidad para crear un mundo con los colores del amor y la unidad, de la empatía y la solidaridad. Reinventemos caminos de comunión para hacer frente a los nuevos desafíos que se presentan a nuestra comunidad y a nuestro mundo.
Ser sal y luz exige hacer constantemente ajustes que perturban nuestros hábitos y nos desestabilizan. No podemos sentarnos, añorar nuestras glorias pasadas y esperar pasivamente que todo vuelva a ser como antes. ¿Jesús no estaba siempre en movimiento, por los caminos de Galilea?

Somos discípulos y misioneros, revisemos nuestras prácticas y busquemos nuevos caminos que nos hagan estar más atentos a la vida y a todo lo que nos rodea.

¡Que disfrutes la lectura!

 

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